Sant Josep instala 80 refugios en los jardines municipales para proteger la lagartija pitiusa

El Ayuntamiento pone en marcha, con la colaboración de Ibiza Green y Apfem, la instalación de 80 refugios para que esta especie endémica y protegida pueda vivir y reproducirse de manera segura.

El Ayuntamiento de Sant Josep de sa Talaia ha presentado un proyecto para la conservación de la lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis), una especie endémica y protegida que actualmente se encuentra en un estado vulnerable. La iniciativa, desarrollada en colaboración con Ibiza Green y la entidad social Apfem, prevé la instalación de 80 refugios en los jardines de todo el municipio para que este pequeño reptil pueda esconderse y criar lejos de la amenaza de los depredadores.

La lagartija pitiusa es uno de los animales más emblemáticos de las Pitiusas: vive únicamente en Ibiza, Formentera y los islotes de su entorno, y se ha convertido en un símbolo del patrimonio natural de Ibiza. Aun así, su supervivencia está amenazada, sobre todo por la presencia de depredadores como las serpientes, que han alterado el equilibrio de los ecosistemas locales. Protegerla es, en definitiva, proteger una parte irreemplazable de la biodiversidad de Sant Josep.

Un proyecto que ya es una realidad

Hasta ahora se han instalado 37 de los 80 refugios previstos. Las zonas de Sant Jordi, sa Carroca, Can Burgos y Can Guerxo ya disponen de ellos, y actualmente los trabajos se concentran en el núcleo de Sant Josep, antes de continuar por el resto de la localidad. Cada refugio está diseñado para que las lagartijas puedan refugiarse e incluso reproducirse de manera segura.

Las estructuras se han fabricado siguiendo las indicaciones técnicas del COFIB (Servicio de Protección de Especies del Govern) y con materiales reutilizables, como cajas de madera de fruta. Además, cada refugio incorpora un pequeño sello con la imagen de una lagartija que facilita su identificación visual. Esta actuación se suma a otras medidas municipales de protección de la especie, como el reparto de trampas para la lucha contra las serpientes.

La concejala de Medio Ambiente, Felicia Bocú, ha puesto en valor el carácter transversal de la iniciativa:

«Esta iniciativa nos hace mucha ilusión porque es un ejemplo claro de colaboración entre la administración, la empresa privada y una entidad social. No solo estamos protegiendo nuestra fauna y nuestro medio ambiente, que sabemos que está bajo amenaza, sino que lo hacemos generando un beneficio social para nuestra isla.»

Un proyecto con valor social

La conservación de la lagartija pitiusa va más allá del medio ambiente. Los refugios han sido fabricados de manera artesanal por personas usuarias del Servicio de Rehabilitación Comunitaria de Apfem Actua, que han transformado cajas de fruta en estructuras funcionales y seguras para la especie, siempre de acuerdo con las directrices técnicas del COFIB.

Raquel Aparicio, coordinadora del servicio de Apfem, ha destacado el impacto positivo de este trabajo en las personas participantes:

«Les permite trabajar en equipo, desarrollar habilidades de atención y concentración, pero sobre todo les aporta un sentimiento de utilidad hacia la sociedad. Saben que su trabajo tiene una consecuencia real en la conservación de la isla y en la comunidad donde viven.»

Cuidar el territorio, entre todos

Con este proyecto, Sant Josep de sa Talaia demuestra que la protección de la naturaleza y el bienestar de las personas pueden ir de la mano. Cada refugio es, a la vez, un cobijo para una especie única en el mundo y el resultado de un trabajo hecho con cuidado y compromiso.

Desde la Concejalía de Medio Ambiente animamos a la ciudadanía a conocer y respetar la lagartija pitiusa. No molestarla, evitar el abandono de animales que puedan ser sus depredadores y comunicar la presencia de serpientes son gestos sencillos que ayudan a garantizar su futuro. Pequeños refugios, grandes resultados: cuidar nuestra biodiversidad es una tarea compartida.